|
Un par de chistecillos
La benemerita
Un pobre senegalés, consigue llegar a la frontera de Ceuta con un pasaporte que le vendieron en Marrakech por bueno y, por supuesto, más falso que Judas. Tanto que lleva una foto de Leonardo DiCaprio.
Se lo enseña al Guardia Civil de la frontera y éste, que es cualquier cosa menos tonto, se queda mirando alternativamente la foto y al senegalés durante cinco minutos, mientras se rasca la cabeza por debajo de la gorra. Como saliendo de un letargo, le dice al pobre hombre, que ya temblaba como una hoja, que espere un momento, mientras se mete en la oficina que está justo al lado.
Cuando entra dice:
- "Perdón, mi sargento! Uzté que tiene más
estudios y está más viajao.
¿El Titanic se hundió, o se quemó?
La viejita sorda
Un viejito se dio cuenta de que su esposa de muchos años se estaba quedando sorda. Llamó a su doctor y sacó un turno para que le hicieran un chequeo del oído.
El doctor le dijo que podría atenderla en dos semanas, y que mientras tanto
el esposo podría hacerle una prueba sencilla e informal para poder darle al
médico una idea de la magnitud del problema:
-Esto es lo que quiero que haga. Empiece como a 40 pies de distancia de ella y háblele en voz normal, a ver si lo oye. Si no, acérquese a 30 pies, 20 pies, y así sucesivamente hasta que le conteste.
Esa noche ella está en la cocina preparando la cena, y él está en la sala y piensa: "Estoy como a 40 pies de distancia. Deja ver qué pasa".
-Mi amor, ¿qué hay de cenar?
No hay respuesta. El se acerca como a 30 pies.
-Mi amor, ¿qué hay de cenar?
Nada. Va para el comedor, como a 20 pies.
-Mi amor, ¿qué hay de cenar?
Nada. En la puerta de la cocina, a 10 pies.
-Mi amor, ¿qué hay de cenar?
Todavía nada. Entonces se para detrás de ella.
-Mi amor, ¿qué hay de cenar?
Ella se da vuelta y le grita:
-¡¡¡¡¡Por quinta vez, carajo, POLLO!!!!!
|