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"Wolf Creek", la Australia profunda y psicópata.

25-08-2007
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Asistir a la proyección a las diez de la mañana de un film catalogado de terror como Wolf Creek es toda una osadía por parte de la distribuidora y un esfuerzo sobrehumano por parte mía. Sueño, con el café tomado pero aún a medio camino, dificultad para aparcar, llego tarde, llego tarde... Y predispuesto a pensar que volveré a ver otro film del montón, con grititos de adolescentes, el típico psicópata, varias escenas con sangre e higadillos y algún final semi-feliz donde se salve la que esté mas buena.

Con todos estos puntos en contra y una butaca dispuesta a complicar la tarea, lo fácil y obvio es que la película no entre ni a tiros y le encuentres pegas por todas partes. Sin embargo, nada mas lejos de la realidad.

Es de las pocas ocasiones en que, aun siendo una historia ya vista y conocida, que sabes que tarde o temprano salpicará sangre, consigue atraparte y lo mejor, sorprender en los desenlaces de varias escenas, en como está contada con ese ambiente de road movie, con un medio camino entre La Matanza de Texas y El proyecto de la Bruja de Blair pero sin llegar a marear con la cámara como esta última, con historias individuales para cada uno de los tres personajes sin mostrarnos el destino de sus compañeros hasta el momento oportuno, en el que la historia cambia de protagonista.

En el Parque Nacional Wolf Creek existe un gigantesco cráter formado por un meteorito que cayó ahí hace más de trescientos mil años.
El pedrusco de 50.000 toneladas impactó a una velocidad de 15 km. por segundo creando de esta forma el segundo cráter mas grande del mundo, con una longitud de 880 metros.

Ahí es donde se dirigen los tres jóvenes, Ben, Kristy y Liz, él australiano pero mas de ciudad que los semáforos ya que es de Sidney, y ellas, llegadas de Inglaterra. Noche anterior de fiesta grande, alcohol, música, piscina, coche alquilado para la ocasión y a la mañana siguiente, kilómetros y kilómetros a través del desierto en dirección a la Australia profunda. El cráter, impresionante, tiene algunos efectos secundarios. Los relojes se paran y el coche no arranca. Llegada la noche, por suerte un amable lugareño se ofrece a remolcarles y repararlo. Hasta un niño de teta no se fiaría de las intenciones de esta especie de Cocodrilo Dundee versión mecánica.

Todo este párrafo anterior, muy resumido, transcurre durante casi una hora de película. No es este un film con ritmo y uno llega a pensar si está ante un documental de National Geographic o de si el guión no da para más pero hay que cumplir con la hora cuarenta y cinco minutos que dura. Es lenta, pero hay algo que impide levantarte de la butaca porque sabes que los tres jóvenes se dirigen a la boca del lobo.

Y efectivamente, de forma brutal el film cambia el ritmo, dejamos de ver paisajes y llegan los gritos de horror, las persecuciones, los escondites y las escenas violentas, algunas con detalles gore que te hacen despertar de golpe y sumergirte en la suerte de los tres jóvenes tanto en conjunto como por separado, hasta el desenlace final. Es el cazador, acostumbrado a su habitat, experimentado con montones de víctimas y jugando con sus presas, que viven una pesadilla para la que no estaban preparadas.

John Jarratt, que repetirá en el próximo film del director, Rogue, hace una recreación de un Cocodrilo Dundee psicópata excelente. Los tres jóvenes, Cassandra Magrath, Kestie Morassi y Nathan Phillips son prácticamente desconocidos en nuestro pais, a excepción de este último a quien pudimos ver en Serpientes en el avión.

Fotografía cuidadísima, cámara digital en mano, siguiendo a cada personaje y consiguiendo que vivas lo mismo que él. Wolf Creek es una película que destaca por encima de otras del género con momentos verdaderamente intensos y una realización sobria totalmente alejada del habitual formato "teen" americano, algo muy de agradecer.

Y lo mejor, Greg McLean consigue a base de imaginación y apoyándose en la interpretación, superar a costosas producciones de Hollywood. Él escribió el guión, produjo y dirigió la película, un esfuerzo que le costó seis años.

Por cierto, no esperéis desenlaces típicos. Wolf Creek, como nos advierte al principio, esta basada en varios hechos reales, como los de Ivan Milat, condenado a cadena perpetua por unas cuantas muertes brutales en esa zona entre 1.989 y 1.992.

El próximo 31 de Agosto la podréis ver y disfrutarla, o no. Os dejo con el trailer en español y una larga galería de fotos.









































































Desarrollo del guión según el director y guionista Greg McLean:

Greg McLean
"Hace seis años que escribí el primer borrador del guión de Wolf Creek. Empezó con la idea de un personaje solitario y terrorífico que vive en el desierto australiano, un personaje que rompe todos los clichés sobre el clásico aventurero australiano, representado por Cocodrilo Dundee y Steve Irwin: un tipo sanote y bonachón, con dotes de cazador y una visión infantil del mundo. Estos son dos de nuestros productos culturales más conocidos, pero ¿qué pasaría si creáramos un personaje que representara los aspectos más oscuros, siniestros y monstruosos de este arquetipo australiano? Básicamente, se trataba de crear “un hombre del saco” genuinamente australiano. Mientras desarrollábamos el guión fueron apareciendo en Australia casos reales de “hombres del saco” tan terroríficos que es como si sus crímenes hubieran salido de la imaginación de un guionista que pretendiese aterrorizarnos hasta el punto de que ya no nos atreviéramos a irnos de excursión por las carreteras australianas."

Ivan Milat (asesino de excursionistas), Bradley Murdoch (el asesino de Peter Falconio) y los asesinos en serie de Snowtown conmocionaron a los australianos y al mundo entero. Sus crímenes se caracterizaron por una violencia y brutalidad sin precedentes y fueron planeados a sangre fría. Australia, la que fuera la playa favorita del mundo, se convirtió de repente en un lugar lleno de perturbados que elegían a sus víctimas en carreteras desiertas, buscando a turistas vulnerables muy lejos de sus casas. Aunque Wolf Creek no está basada en ninguna de estas historias, Mick Taylor es el hijo bastardo de todos estos hombres y de sus espantosos crímenes.

"Mi intención era que Wolf Creek fuera una película que diese realmente miedo, sorprendiese y fuera difícil de olvidar. A la hora de producirla, nos inspiró mucho la aparición del movimiento Dogma 95, grupo de realizadores daneses encabezado por Lars Von Trier que inició una revolución digital al liberarse de las cargas de los enormes presupuestos de producción. Rodaban en digital, sin construir decorados, con luz natural y sonido en directo, para centrar toda su energía en contar buenas historias de una forma innovadora y con actuaciones convincentes. Me convertí en un gran admirador de su cine, original y sorprendente: Rompiendo las olas, Los idiotas, Celebración y Bailar en la oscuridad son algunos ejemplos. Aunque abandonaran muchas de sus ideas originales a medida que obtenían reconocimiento, los conceptos originales demostraron que rodar de esta forma hace que la película se centre en los elementos esenciales y replantea la pregunta de qué se necesita para hacer una buena película. Su respuesta: una buena idea, excelentes actores y una cámara digital. (Wolf Creek se rodó con cámaras y lentes de alta definición, las mismas que se usaron en los episodios II y III de Star Wars y en El mexicano.)"

"Éste fue el punto de partida para rodar Wolf Creek. Tomé prestados algunos aspectos del Dogma 95 (como su economía y el lograr efectos mediante el guión y las interpretaciones) y de las películas clásicas de terror (una trama con gancho, pocos personajes, un escenario aislado y un monstruo único e inolvidable) y decidí, probablemente de forma inconsciente, mezclar todo eso para crear Wolf Creek."

"Por otro lado, desde niño siempre me han gustado los cómics y películas de terror, fantasía y ciencia-ficción. Iba para pintor y estudié pintura y dibujo toda mi vida, llenando cuadernos y cuadernos con monstruos de Conan el Bárbaro, superhéroes de la Marvel, personajes de La guerra de las galaxias y criaturas de Historias de la cripta. Mi madre me dejaba ver las viejas películas de terror de la Hammer. Creo que a ella le gustaban mucho, pero es que a mí sencillamente me volvían loco. Supongo que si lo pienso ahora, la forma de dirigir que empleé en Wolf Creek es una mezcla de cine de arte y ensayo y cine popular: la clásica historia del hombre del saco rodada con técnicas de cine de “autor” para crear una experiencia cinematográfica original."

"Las reacciones ante la película han sido intensas y fascinantes. No ha dejado a nadie totalmente indiferente y creo que es genial. Cualquier cosa es mejor que una reacción neutra o insulsa ante tu película. Creo que las películas deben ser mágicas e impactantes y, sobre todo, una experiencia inolvidable (y no me refiero sólo a buscar impactar porque sí: el silencio y la calma pueden tener la misma fuerza que la violencia y las escenas de acción). Este tipo de películas han cambiado y enriquecido tanto mi vida que ahora me parece demasiado corta para sentarse a ver películas aburridas. Quise convertir Wolf Creek en una granada de mano cinematográfica. Me hace mucha ilusión haber dado vida a esta película y poder ver qué pasará cuando nuestro “hombre del saco” esté ahí fuera."

La película contiene algunas escenas de violencia muy duras. McLean aclara rápidamente que el uso de la violencia en la película no es gratuito. "La película contiene imágenes explícitas e intensas que pueden resultar incómodas para el espectador, pero también explora la naturaleza anodina y mundana de la violencia y, en cierto modo, es un viaje “voyerístico” a un mundo de pura maldad. Creo que el artista no debe apartarse del mundo real ni de la experiencia humana, tanto en sus peores momentos de sufrimiento como en los momentos de alegría. Aunque a veces pueda resultar incómodo, creo que es importante transportar al espectador a situaciones que van más allá de lo que podría encontrarse en su vida cotidiana. El cine es el medio ideal para hacerlo, ya que el público nunca se encuentra en peligro real. Podemos sentir el terror con la tranquilidad de que, al final, es sólo una película.

Sobre que la película haya sido seleccionada en el Festival de Sundance: "Siempre me han encantado las historias con las que crecí, sobre luces extrañas en el cielo, ovnis y gente que “desaparece” sin más en el desierto. Australia es un país mágico de características sorprendentes y a la vez terroríficas, y quería poner un rostro al miedo que acecha “ahí fuera” en las carreteras solitarias. Para alguien de una ciudad pequeña que creció viendo cómo las carreras de sus héroes del cine despegaban después de ser seleccionados en festivales [Steven Soderbergh (Sexo, mentiras y cintas de vídeo), Spike Lee (Haz lo que debas), Quentin Tarantino (Reservoir Dogs)], es un gran honor y un sueño hecho realidad el haber sido invitado a mostrar nuestra pequeña película en el país que inventó el cine de terror. Aún no me lo creo".

Juan Carlos.



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