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Fallece el guionista Rafael Azcona.

26-03-2008
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Triste noticia para los cinéfilos y para el cine español. Ha muerto, víctima de un cáncer de pulmón que padecía desde hace tiempo, Rafael Azcona, el mejor guionista que ha dado el país en toda su historia cinematográfica.

Tras de sí deja piezas del calibre de los guiones de El verdugo, El cochecito o El Pisito, retratos entre la amargura y la sorna de la gris España de la posguerra que fueron dirigidas por sus grandes amigos Marco Ferreri y Luis García Berlanga.

En realidad Azcona llegó al cine, el medio que le consagró, casi de rebote. Su primera vocación fue la de novelista y jamás llegó a apartarse del todo de la literatura. El Pisito fue su primera obra, que Ferreri le pidió que adaptará a un guión cinematográfico. De ese comienzo casi anecdótico surgió el que ha sido el mayor adaptador de la literatura española al cine. Desde La Celestina a uno de sus últimos trabajos, La lengua de las mariposas de Javier Marías, pasando por el Tirano Banderas de Valle-Inclán y El bosque animado de Wenceslao Fernández Flórez. Películas en las que Azcona demuestra un respeto y una complicidad notables en la transformación del texto en imágenes.

Al Azcona literato, colaborador en multitud de medios de relevancia histórica como las revistas La Codorniz y Hermano Lobo, le debemos una de las creaciones más divertidas y mordaces del último siglo: El repelente niño Vicente, un trasunto del pequeño Nicolás de Goscinny y el antecesor de Manolito Gafotas. Un niño pedante y relamido cuya particular descripción de su realidad cotidiana ha llegado a convertirlo en una expresión que todavía se utiliza. Y es que nadie es más repelente que el niño Vicente.

Rafael Azcona fue Premio Nacional de Cinematografía en 1982 y Medalla de Oro de las Bellas Artes en 1.994. En Septiembre se publicó una recopilación de sus mejores artículos, Memorias de un señor bajito. El año pasado, con motivo de su ochenta cumpleaños, concedió una entrevista a El País en la que hablaba de su relación con la literatura:

"Yo, el pasado, intento no olvidarlo, pero no lo añoro; prefiero perder el tiempo en el territorio de la esperanza que en el de la nostalgia. En cambio, a la hora de leer, sí vuelvo la mirada hacia atrás y releo más que leo. Y no a todo el mundo: por ejemplo, y sin saber por qué, sigo fiel a Baroja, a Chéjov, a Poe, a Maupassant, pero no a Azorín, a Dostoievski, a Henry James, a Balzac… Debe ser cosa de la edad".

Y nos dejó la puntilla de la ironía descarnada y sagaz incluso desde la última vuelta del camino:

"La ciudadanía, si puede hacer tres o cuatro comidas diarias y refocilarse un poco, encantada de la vida. Pero siempre hay gente empeñada en convencerla de que es mucho mejor morir por la patria. Y uno se pregunta: es mucho mejor, ¿para quién?".

El guionista trabajó junto con Juan Estelrich, Fernando Trueba, José Luis Cuerda, Antonio Giménez Rico, José Luis García Sánchez, Bigas Luna, Francisco Betriú, Manuel Lombardero, Gerardo Vera, Jaime Chávarri, Manuel Gutiérrez Aragón, Álvaro Sáenz de Heredia, Javier Elorrieta, Augusto Martínez Torres, Pedro Masó, Pedro Olea, Gian Luigi Polidoro y otros. Lo último suyo será la adaptación de la novela de Alberto Méndez, Los girasoles ciegos, película que se encuentra ahora mismo en postproducción.

La presidenta de la Academia de Cine, Angeles González- Sinde, ha asegurado que con la pérdida de Rafael Azcona, desaparece "uno de los más grandes escritores de cine de Europa, no sólo de España". González-Sinde ha declarado que Azcona se marcha sin haber dejado un relevo a su altura. "No hay nadie que haya llegado a su capacidad de imaginación, su rigor intelectual y su brillantez", afirmó.

El ministro de Cultura español, César Antonio Molina, ha dicho que que la muerte del creador "deja al mundo del cine y de la literatura sin uno de sus grandes contadores de historias, que daba ritmo, ingenio, humor, tensión y drama, así como elementos básicos a su narración".

Nada mejor que escucharle en esta entrevista. Dueño de una humildad casi excesiva, sostiene que la razón por la que era tan elogiado es porque estaba vivo. Ya podemos demostrarle que en eso estaba equivocado. Descanse en paz.




#1 Bueno, qué se puede decir. La verdad es que si pocos grandes quedan ya, y no tienen relevo, la cosa pinta muy mal para el futuro de nuestro cine. Los tiempos están cambiando, quizá sólo sea eso... :-/
por replicante 26-03-2008
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