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Votos: 470
Críticas: 3
Toston
30-04-2007
Para ser una pelicula de Zhang Yimou (soy fiel seguidor de sus pelis), la verdad que me ha defraudado bastante. Cuando ves el trailer de la peli dices: Tiene que estar muy bien, luego cuando sales del cine piensas totalmente lo contrario. Pelicula muy lenta en la que esperaba mucha más acción, hay apenas 15 ó 20 minutos, eso si, estas escenas son un placer para la vista.
Votos: 269
Críticas: 257
United Colors of Benetton
24-02-2008
Siguiendo la pastelosa estructura narrativa de cualquier culebrón televisivo, y con el mismo bajísimo nivel interpretativo, aquí se nos cuenta una historieta de ambiciones y venganzas en un palacio digno de cualquier pesadilla de Agatha Ruiz de la Prada.

Aburrida de pelotas, con tan solo tres escenas de acción vergonzosas por su estética repelente y su coreografía de ballet de Giorgio Aresu, entre una eternidad de minutos de diálogos para besugos, es tan recomendable como hurgarse los dientes con una hoja de afeitar (el destripe más detallado, en el spoiler).



La cosa parece que comienza bien, cuando vemos una doble fila de chinitas con corpiños que estrujan y elevan sus pechos (dan ganas de pasar corriendo entre ellas con los brazos en cruz), mientras se intercalan planos de unos guerreros que cabalgan con una versión castrada del Carmina Burana de fondo. Esto promete, si.

Después aparece la emperatriz, con su generoso busto propulsado hacia arriba por el corpiño de tal manera que parece tener tres cabezas. Aunque parezca paradójico, con lo buena que está resulta que debe estar mala porque una chiquilla, de pechos aún más escandalosos, no para de darle una medicina para vete a saber que rollo del ying y el yang. Los chinos son muy raros.

Aunque tampoco es tan extraño que la reina esté enferma, teniendo en cuenta que vive en un palacio decorado como un puticlub de Saigón (o como un restaurante chino de los de antaño): tanto colorín tiene por fuerza que disolver el cerebro, vía nervio óptico.

Mientras tanto, el emperador se divierte haciendo chorraditas con una espada que echa chispas, con un bailarín de poca monta. la cosa empieza a torcerse, y no van ni diez minutos.

Setenta años más tarde (o eso parece), tras un montón de dosis de medicina más y diálogos al estilo Corín Tellado, aparecen unos ninjas voladores de una ridiculez extrema, y a mi ya se me agota la paciencia.
Queda ya solo media hora de película, y se descubre que Luis Alberto es el hijo del señorito y de la mucama, con quien mantuvo pláticas y ayuntamientos carnales, y comienza la acción, que se reduce a una batalla casposa totalmente inverosímil, entre las burbujas Freixenet y los chicos del caviar Beluga. Y para acabar de cagarla, van y ganan los malos.

Mientras tanto, el emperador le ha enseñado a su hijito lo muy flexible que es su cinturón de macarra y, concluída la lección magistral, salen a la terraza (decorada por un yonquie en pleno delirio) a tomarse unos vinos, el otro hijo hace un juego malabar que no le sale muy bien (lo estaba ensayando para la fiesta del dia del padre, pero como a estas alturas cualquiera puede ser su padre, improvisa) y el malo le ríe la gracia, la madre se pone a berrear de emoción, y fin.

Igual no es un resumen muy exacto, pero tantos colorines chillones acabaron por recordarme cierto viaje a Amsterdam que hice, y quizás mis neuronas rememoraron algunos momentos clave. Pero, a groso modo, la mierda de peli ésta es tal que así.
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