 | | Votos: 281 Críticas: 191 |
La fábrica de LSD
21-01-2008
Cuando yo era pequeñajo todavía no existía el Harry Potter (y el Señor de los Anillos sí que existía, pero nos daba igual), de manera que los jóvenes empollones de entonces leíamos libros más delgaditos firmados por genios como Gianni Rodari, René Goscinny y Roal Dahl.
Y por supuesto que Dahl era el mejor de todos, más que nada por dos motivos: a) por su greatest hit Las Brujas y b) por ser el padre de Willy Wonka.
¡Pues nadie me negará que Willy Wonka es uno de los villanos más fascinantes y difíciles de olvidar de la literatura infantil!
El muy hijodeputa y neoliberal no sólo hace una restructuración salvaje de su fábrica de gominolas para contratar exclusivamente a inmigrantes tercermundistas (que para más inri son enanos, feos e indistinguibles entre ellos) sinó que encima publicita sus productos invitando a sólo cinco niños a visitar su dulce cadena de producción... aunque en realidad lo que les hace es someterlos a personalizados tormentos para vengarse de sus repelentes niñerías y caprichos: el gordito glotón se ve forzado a tragar chocolate hasta casi explotar, la pija consentida es lanzada a la trituradora de basura, etcétera.
Vamos, que Wonka es un cabronazo de cuidado, pero es de esos cabronazos que se ganan la simpatía del público, como Anibal Lecter, el Capitán Nemo o el Marqués de Sade.
¡Y no me digan que no apetece siempre el revivir viejos sueños de la infancia en pantalla grande!
(Aunque habiendo visto ya la entrañable versión cinematográfica de los 70 y habiendo visto el también entrañable aunque innecesario remake de Tim Burton que ahora está en los cines... pues no hay ninguna duda: la mejor adaptación sigue siendo, y con diferencia, el capítulo de Futurama titulado "Fry y la Fábrica de Slurm").
En todo caso, lo más sorprendente del film es la idea de que Burton siga teniendo un prestigio como artista original y creativo, pues básicamente lo que hace es sacar un poco de brillo a los lisérgicos decorados de los 70 (que más que la Fábrica de Chocolate parece la Fábrica de LSD) y actualizar las canciones con un ritmillo más funky.
Y, bueno, al final de la peli el tío también añade un pegote en plan reencuentro familiar entre Wonka y su padre (que quizá es un homenaje a Spielberg y sus famosos pegotes familiares), pero a esas alturas ya me daba todo igual, pues lo único a que aspiraba era a) ver una vez más cómo torturaban a los niños repelentes y b) dejar que la nostalgia llenase de dulzura y colorines mi triste corazón reseco por el paso del tiempo.
Nota: notable.
 | | Votos: 839 Críticas: 239 |
La vida es dulce
23-02-2008
No me ha defraudado para nada esta estupenda visión del mítico cuento de Roald Dahl. Me ha gustado mucho porque Tim Burton se permite el lujo de darle su toque de grandiosidad y excelencia. Es decir no se ha conformado con narrar línea tras línea el magistral cuento infantil sino que le ha dado aun más forma. Una película deliciosamente para toda la familia muy dulce y con uno de esos finales que no por felices dejan de ser buenos finales. La imaginación, que juega un papel importante en esta película es utilizada de forma constante a cada paso que damos en la inmensa fábrica de chocolate del extraño personaje Willy Wonka. Desde mi punto de vista la fábrica solo representa el sueño de los niños que contrastado con el de los adultos es muy dulce y lleno de imaginación. Para fans de los cuentos con final feliz y amantes del cine de Tim Burton.