 | | Votos: 281 Críticas: 191 |
Vacaciones en Sicilia
08-01-2008
He estado de vacaciones.
Sí, sí, de vacaciones, por Sicilia, en plan relajado, durante 3 horas.
He disfrutado de la luz siciliana, los paisajes dorados y el esplendor de los castillos y mansiones de los lugareños. Y me he comido con los ojos a Claudia Cardinale bailando un vals.
Me he codeado con peces gordos de diferentes collares, desde la aristocracia decadente a la burguesía ascendente. La aristocracia decadente se ve que está podrida desde dentro y sin embargo anda todavía erguida cual macho alfa y tiene el apabullante carisma de Burt Lancaster; y la burguesía ascendente y trepadora está a punto de comerse el mundo, pero anda encorbada, fea, sin clase ni glamour.
Y todo el mundo llevaba trajes bonitos, aunque a Paolo Stoppa el smoking le queda de pena, y el chaquetero Alain Delon no acaba de tener claro cuales son sus colores y su lealtad es más inestable que la del mismísimo Carod-Rovira.
Y el famoso Giussepe Garibaldi va montando revoluciones y todo el mundo está en plan intrigante porque la piramide social se reestructura, pero por si acaso no dejan de pegarse bailes y comilonas.
Aunque me pese reconocerlo, había ratos en que no me enteraba de la misa la mitad.
Hay cineastas que se ponen en plan didáctico y resultan un poco cansinos, pero Luchino Visconti no es de esos: su plan es que si alguien no conoce la historia del siglo XIX, que se joda o que lea un poco antes de ver la peli.
Vamos, que han sido unas vacaciones breves, de "sólo" tres horitas, pero muy bonitas, y muy tranquilas, sin sobresaltos.
Y además sale el Terence Hill.
Nota: notable.