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No es la primera vez que Polanski había pensado en llevar el drama de los judíos al celuloide. A principios de los noventa, el cineasta fue sondeado para dirigir "La lista de Schindler" a lo que se negó ya que consideró que el resultado sería demasiado doloroso. Por ello, cedió el proyecto a Steven Spielberg, "para que dirigiera el filme según su propia versión de los hechos". Pero diez años más tarde, cuando parce que esos fantasmas del pasado se han superado, recupera uno de los episodios más crueles de la historia del siglo pasado.
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Para preparar su personaje Adrien Brody se aisló completamente de su entorno y de su familia. Perdió 15 kilos gracias a un régimen a base de proteínas, vendió su apartamento, regaló su coche y cortó con su novia, con la que había convivido durante ocho años.
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Roman Polanski ganó el Oscar al mejor director, pero no pudo recoger el premio por su imposibilidad de volver a entrar en Estados Unidos desde que fuera acusado de violación a una menor en 1974.
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Cuenta Adrien Brody que le costó meses romper el vínculo con su personaje. También dice que: "Hoy es su ángel guardián, que vela por él"
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"Tuve que aprender a tocar Chopin, y fue casi más difícil que no comer, y hacer ambas cosas a la vez fue realmente algo duro", dice Adrien Brody (protagonista).
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Aunque Polanski (director) no ha pretendido llevar a cabo una cinta autobiográfica -la película se basa en las memorias de Wladyslaw Szpilman, un pianista polaco que se fugó de un campo de concentración al que fue enviado-, cabe señalar que removió sus peores recuerdos del pasado, ya que durante esa época perdió a sus padres y a muchos amigos.
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