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6.1
(90 votos)
Votos: 269
Críticas: 257
Tan intensa como un dolor de muelas; tan profunda como una sodomía.
22-02-2008
He de reconocer que la primera me gustó. Si: vale que era infantiloide y sin ningún rigor histórico, pero entretener lo conseguía y era ideal para apagar el cerebro un buen rato.
Luego llegó la segunda parte, de la que ya hablé en su momento, y que no vaticinaba nada bueno para una tercera entrega que, por desgracia, me he tragado enterita.

No sabría decir bien que es lo más repugnante de semejante basura: si la ausencia de un argumento con un mínimo de lógica, o tal vez las interpretaciones laxantes (las escenas del Depp multiplicado pueden provocar diarrea); aunque quizás lo peor sean los diálogos autistas, o puede que lo eternas que llegan a hacerse escenas y secuencias del todo anodinas, que se han alargado hasta la exageración. Verbinski, tío.... ¿te pagaban por horas o por metros de peli filmada? Porque menudo coñazo, colega...

Sea como sea, esta vergüenza fílmica no sólo altera la digestión a base de ver a un Jack Sparrow con más pluma que Paco Clavel (y de una subnormalidad que llega a dar penita), sino que hay que sumarle los chistecillos para menores de seis años que protagonizan un loro con voz añadida y un mico asqueroso, una algarabía de efectos especiales que no cesan y llegan a aburrirr, unas lagunas argumentales que te hacen creer que se te secó el cerebro, y sobre todo ese final mongoloide que aún vaticina una cuarta parte (que sólo he de ver si me amenazan con algo horrendo, como que la familia Aznar-Botella me adopte y haya de llamar "papá" al Chemari).

Ah... y queda demostrado que Keira "caradeasco" Knightley padece la Enfermedad del Tordo: la parte de arriba flaca, y por abajo todo gordo. Si esa es una sex-symbol actual, me alegro sobremanera haber pasado hace mucho la etapa de las manualidades. Hasta Bimba Bosé me pone más (e incluso su tito Miguel), y eso nunca puede ser nada bueno.

En fin: que es sumamente recomendable verla con los ojos en las manos, y dos destornilladores de estrella clavados en los tímpanos. ¿Cruel?... más cruel es rodar semejante porquería, y que tenga una campaña publicitaria tan desproporcionada a la calidad del producto.
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