 | | Votos: 269 Críticas: 257 |
Prefiero los recuerdos.
19-03-2008
Recuerdo que tenía yo 18 años cuando ví Sweeney Todd en el teatro Victoria de Barcelona, siendo el protagonista Constantino Romero, y que tan agradable fué la huella que me dejó en la memoria, que por eso ví esta película.
Recuerdo que descubrí admirado al señor Burton en Eduardo Manostijeras, que me hizo descojonar en Mars Attack, que me caló muy hondo en Ed Wood, y que me hizo estremecer con su Big Fish, y por eso vi esta película.
Y aunque también recuerdo que la impronta inconfundible de Tim Burton es su universo gótico, sombrio, tétrico -pero cargado de poesía-, y que eso lo he encontrado también aqui, no puedo por menos que desmerecer a la critica digamos especializada, con tanta opinión favorable, tanto aplaudir y loar una obra menor, que exceptuando el prodigioso diseño de producción, no nos deja más que incoherencias, saturación de canciones mediocres, y un aburrimiento supremo, infinito, tan doloroso como ver a tu ídolo comiendo mierda.
Porque las interpretaciones serán buenas, los decorados prodigiosos, la fotografía admirable... pero ni el argumento, ni el guión, ni las eternas canciones sin apenas límite de continuidad, me han dejado ver más que una obra de teatro bien filmada, pero explayándose hasta la extenuación con un metraje que la hace soporífera, absurda, y autocomplaciente.
Cuando, hace ya tantos años, vi la versión teatral de Constantino Romero, no me quedaron ganas de preguntarme porqué sucedían todas las cosas que veía en el escenario: las disfruté y ya está; pero en este caso, no he dejado de intentar comprender porque la gente no recuerda la cara del barbero (que, encima, vive en el mismo sitio y se dedica a lo mismo), o a santo de que vienen enamoramientos inmediatos y sin lógica ni razón.
Quizás la obra de teatro que ví hace tantos años fuese tan mediocre como la propuesta del señor Burton: pero aquella me dejó recuerdos imborrables, y esto tan solo ha conseguido que eche de menos al genio de la pesadilla antes de navidad, y que añore los tiempos en que era un jovencito impresionable, que quizá hubiese declarado -lo que hace el no tener experiencias previas para comparar- que esta peli es una maravilla, y no el tostón infumable, aburrido, y sobrevalorado que es.